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jueves, 16 de octubre de 2014

Lactancia y Trabajo. ¿Quieres conseguirlo?

Cada día me encuentro con mamás que me comentan que en unos meses van a incorporarse al trabajo y están agobiadas por cómo lo tienen que hacer para poder compaginar las dos cosas.

Los comienzos con la lactancia en ocasiones no son cómo nos hemos imaginado y cuando ya llevamos unos meses y nos hemos adaptado a la situación es muy gratificante ver que lo hemos conseguido, hemos pasado el tiempo de pruebas y esto marcha bien. Peeero, para una mamá que a las 16 semanas tiene que incorporarse al trabajo ya comienza el momento de plantearse cómo lo van a hacer. Desteto? me incorporo, no me incorporo? AHHHHHH. Esto es una locura.



Partiendo de la base de que la vida laboral y maternal no son muy compatibles por mucho que queramos esforzarnos, se puede conseguir.  Y hablo de vida maternal, no de vida siendo madre lactante. Porque es complicado tanto para las mamás lactantes cómo para las que no lo son. 

En su momento cuando yo tuve que tomar esta decisión, también lo viví con angustia y noches sin dormir. Al final opté por pedir una excedencia que disfruté mucho, pero que me hizo convertirme en una hormiguita para poder llegar a final de mes.

Por circunstancias muchas mujeres no pueden optar a esa excedencia aunque les encantaría. 

Para que vivas este momento más relajada y con herramientas para poder organizarte he organizado este Taller gratuito que se realizará en Espacio Luna Roja donde se va a contar con la experiencia de una mamá trabajadora y además lactante más allá del primer año de su hijo.

Lo que indica que es posible, se puede conseguir.


Alicia Conca Ferrándiz.

miércoles, 4 de enero de 2012

Inhibición farmacológica de la lactancia

Hay ciertas situaciones en las que tomar pastillas para cortar la leche resulta una buena opción, como  puede ser cuando una mujer hace unas horas que ha tenido a su bebé y no desea iniciar la lactancia materna.
En este caso, la cabergolina, que es el fármaco más ampliamente utilizado hoy en día para este propósito, causa una marcada reducción en el nivel de prolactina en la sangre , en la mayoría de los casos (aunque no siempre) impidiendo así el aumento de la producción de leche.
 
Sin embargo, es necesario señalar que:
  • Este medicamento no está exento de riesgos, y con frecuencia causa efectos secundarios como mareos, vómitos, dolor de cabeza e hipotensión. Estos efectos son generalmente atribuidos al post-parto inmediato y se confunde con el estado “normal”, sin serlo.
  • Toda mujer debe estar bien informada de los posibles riesgos de tomar este medicamento, a priori y durante el tiempo que lo esté tomando. Así como del peligro para la salud que significa suprimir la lactancia, a corto y largo plazo, para ella y su bebé.
Desafortunadamente, hay muchas otras circunstancias en las que se prescribe este medicamento a las madres, con el fin de suprimir la lactancia natural, aunque el éxito es dudoso.
Hay que tener en cuenta que una vez transcurridas las primeras semanas después del nacimiento, los niveles de prolactina, naturalmente, vuelven a la normalidad. La producción de leche estará regulada entonces por la succión del bebé y por el vaciamiento de la mama.
En ese momento la cabergolina tendrá por tanto poco o ningún efecto sobre la función de la glándula mamaria, y en la lactancia en sí. Las píldoras no tendrán el efecto deseado de “cortar la leche” (aunque puede tener otros efectos secundarios, y casi siempre en algún grado disminuirá la producción).
Con demasiada frecuencia vemos madres con ingurgitación y dolor, por la simple acumulación de leche después de tomar las píldoras que se supone que “eliminan la leche”.
Situaciones que se producen a menudo:
  • Mastitis: en estos casos es especialmente peligroso el destete o dejar de extraer leche. Es necesario seguir extrayendo la leche materna durante el proceso de curación, evitando la formación de abscesos. Este tipo de medicación ha de ser especialmente evitada en caso de mastitis.
  • Destete brusco: simplemente cuando la mujer expresa su deseo de dejar de amamantar “aquí y ahora” por mil y una razones, justificadas o no, se suele prescribir cabergolina con la idea de que la producción de leche desaparece inmediatamente sin mayor complicación… Entonces, viendo a las madres con los pechos hinchados y riesgo de mastitis por ingurgitación, junto con posibles efectos secundarios, el profesional que ha prescrito el medicamento, además de la madre, se suelen sentir desorientados  con lo que pasó contrario a sus expectativas.
Con el tiempo, en estos casos la leche acaba por desaparecer, pero al igual que lo haría sin la succión y estimulación en días o semanas,y sin tomar el medicamento.
Hay que recordar que destetar es un proceso que siempre debería hacerse gradualmente. No se necesita ningún medicamento y, sobre todo, es una decisión que la madre  ha de tomar libremente después de haber sido debidamente informada de todas las opciones posibles y las consecuencias de puede tener su decisión para ella y su bebé.

Patricia López Izquierdo, en Bico de Leite.

IBCLC (Consultora de Lactancia Certificada)

Fuente: elblogdesina.

 

viernes, 27 de mayo de 2011

¿Porqué Amamanto?

Yo no doy de mamar porque lo recomiende la OMS, ni porque sea lo mejor para mí, ni para prevenir la osteoporosis, ni en su momento porque quisiera evitar la depresión post-parto, ni para que mi bebé esté más san@ que otr@s o prevenga ciertas enfermedades en el futuro.

Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra.

Yo doy de mamar porque desde que te concebí Zambra estoy enamorada de ti, porque 16 meses después de tú nacimiento sigo sin encontrar otra manera más hermosa de decirte que te quiero, que estoy aquí para ti cada vez que me necesites.

Yo doy de mamar porque me da la gana, porque me sale de la teta, porque me parece una simbiosis increíble la que hemos logrado, porque jamás me sentí más productiva, ni más nutritiva, ni más receptiva, ni más recíproca, ni más tuya, ni más mía.

Yo doy de mamar porque me hace feliz, porque te hace feliz, porque me permite bailar contigo en la quietud del atardecer, en la penumbra de la primera hora del día, bajo la rabiosa energía de la luz del sol o en el cobijo de la Sombra (la real y la propia).

Yo doy de mamar porque la naturaleza está ahí, porque no necesito controlar nada, porque me permite reencontrarme con generaciones de mujeres dentro y fuera de mi familia, porque estoy re-naciendo y es tan hermoso.

Yo doy de mamar porque es algo vital, mágico, irrepetible, porque no ha sido un camino fácil pero ha valido la pena, porque hemos aprendido mucho juntas: yo de ti y tú de mí.

Yo doy de mamar porque soy tenaz, testaruda, cabezota, perseverante, capaz, porque soy lúbrica e intuitiva, porque con mi leche te trasmito la energía femenina que va de madres a hijas de generación en generación: el río de la vida.

Yo doy de mamar porque existen las jeringas y los sacaleches y los cirujanos expertos en frenillos submucosos y los antibióticos y los probióticos y las IBCLCs y la fuerza del grupo… y una voz amiga detrás de un teléfono, gràcies maca.

Yo doy de mamar porque hay un hombre que completa el triángulo, un gran padre que no tiene celos, un compañero de vida que apoyó mi decisión cuando fue cuestionada, que ha comprendido, que ha otorgado, que ha sido mi hombro en los momentos bajos, mi Dj, mi “amo de casa”, mi cocinero, mi enamorado, nuestro proveedor de Futuro.

Yo doy de mamar porque existe el Jazz, el Blues, porque mis senos han fluido durante horas escuchando la aguja arañar el vinilo, porque Ladies Sings the Blues, porque amo la noche y dormirte cada día al pecho es un gustazo y no una rutina.

Yo doy de mamar porque mis tetas son hermosas, increíbles, invencibles, porque no tienen vergüenza alguna de amamantarte libremente cuando lo necesites, estén donde estén.

Yo doy de mamar porque cada vez que me buscas en el lecho me siento tan loba, tan fuerte, tan mujer, tan madre, tan libre, tan yo…

Gracias por existir hija mía, por lucharte el inicio de esta lactancia junto a mí, por disfrutarla, por seguir haciendo posible tanta felicidad, te amo, estoy aquí, estás aquí... ahí fuera, el mundo a nuestro alrededor, gira, gira.

Autor: Myriam Moya