lunes, 26 de marzo de 2012

Flores de Bach y los problemas en la piel.

La terapia con Flores de Bach es una buena alternativa para tratar los problemas de la piel (Dermatitis, eczemas, psoriasis, piel de elefante,  etc..)
Cuando padecemos algún tipo de alteración en la piel es importante saber que nos está reflejando. Nuestra piel es el órgano más amplio del cuerpo y es el que nos hace de barrera con el mundo exterior, por lo que cuando hay algún tipo de problema en ella, tenemos que ver como nos sentimos con el entorno. También es importante saber como expresamos nuestro amor a través de la piel. ¿Nos gusta ser tocados? ¿Tenemos necesidad de más contacto?.
Como seres humanos expresamos el amor a través de la piel. La piel al ser nuestro reflejo interno, nos dice como nos encontramos interiormente, como nos mostramos al resto del mundo. Los problemas en la piel nos pueden decir que nos sentimos sucios por dentro, o que queremos alejar a los demás por miedo o por inseguridades. La dermatitis atópica tiene muchos orígenes, y hay que explorar cada uno de ellos. ¿Es común en la familia ? ¿Existen alergias bien definidas y a qué? ¿Cuando empezó el problema? ¿Hubo alguna situación emocional de la perosna o de los papás relacionada al momento en que empezó el problema? ¿En donde está localizada la dermatitis?
Además hay que explorar el embarazo y parto de la persona, y la relación que tiene con su mamá (al nacer fue separada de esta, tomó pecho y por cuanto tiempo, fue a guardería, etc.)
La dermatitis en muchos casos está relacionada con miedos, angustia, falta de confianza en uno mismo, miedo al futuro, desesperación, y problemas de expresión de los sentimientos.
Las alergias tienen que ver con una intolerancia emocional, por lo que se usan flores para ser más tolerante.
 
Además de tomar el tratamiento de Flores de Bach para que equilibre nuestras emociones, aplicamos en la piel una crema natural a la cual hemos añadido las esencias Florales necesarias para que potencie el tratamiento.
Las Flores de Bach las podemos encontrar en multitud de establecimientos dedicados al mundo de la salud, pero tenemos que tener en cuenta que las fórmulas magistrales, (misma fórmula para todos, no funciona). Es básico, tratar al paciente individualmente, saber de donde viene el desequilibrio y cómo responde a él.Cada persona es única. Por lo que te recomiendo visitar a un terapeuta Floral para que valore tu caso personalmente.

Alicia Conca Ferrándiz (Terapeuta Floral)

La Doula y el miedo en el parto.

Cada día miles de mujeres se ponen de parto y miles de familias reciben a sus nuevos bebés, en su mayor parte en hospitales. Y cada día, las mujeres llegan al parto preguntándose cómo podrán afrontar las contracciones y el dolor.
Analizar el dolor en el parto es algo que muchos expertos han intentado y que ha hecho correr auténticos ríos de tinta. La autora Verena Schmid, por ejemplo, hace un fantástico análisis en su libro El dolor del parto. Como ella refleja, el dolor en el parto está siempre influenciado por más factores de los que se suelen mencionar. Cuestiones físicas, psicológicas y emocionales se unen a las influencias ambientales referidas tanto al espacio como a las personas que nos rodean en el momento del parto para hacer que la percepción del dolor sea una u otra, dependiendo de cómo cada factor actúe en su momento. Por tanto, cada mujer en su parto tendrá percepciones distintas.

El papel de la doula en el miedo al parto

La doula y el miedo al parto
Las doulas no somos la solución definitiva para evitar el dolor del parto, no somos el milagro para tener partos sin dolor. Pero, las doulas sí somos quienes nos sentamos con la mujer durante el embarazo o incluso en el parto, ofreciendo comprensión y apoyo que se traducen en seguridad y paz. Dos cosas que en el momento del parto son fundamentales. Quizás sea ese motivo, uno de los que provocan que diversos estudios y metaanálisis hayan documentado menor necesidad de anestesia epidural y mejor recuerdo del parto en aquellos nacimientos que han sido acompañados por doulas. Se trata de sacar miedos, inseguridades, nervios y tensiones para sembrar tranquilidad, seguridad, paz y confianza. Eso es lo que intentamos acompañando el camino de las mujeres a su parto, al nacimiento de sus bebés: que cada mujer viva las olas de su mar del modo que desee, pero desde la tranquilidad y el apoyo que necesitan.

Para dilatar en el parto es necesario relajar

Por otra parte, tenemos esa palabra que tanto asusta a veces a las mamás y a los papás: contracción. Cuando alguien la nombra muchas caras cambian en una sala llena de mamás y papás en espera de su bebé. Las propias caras se contraen en un gesto de tensión y esto es un ejemplo de lo que hace en nosotras la contracción. Evidentemente la palabra es absolutamente correcta, pues se trata de un espasmo de las fibras musculares que forman el útero, que en el momento del parto están en un intenso trabajo de contracción para que el parto sea posible. Pero, ¿qué ocurre con ese término al nombrarlo? ¿Qué nos hace sentir? En general, nos hace sentir tensión. Si nos hace sentir tensión, luchamos contra lo que significa. Nos ponemos más tensas cuando lo que necesitamos es precisamente lo contrario: dilatar. Y para que nuestro cuerpo pueda dilatar, una de las mayores ayudas es intentar relajar.

El parto culmina con la celebración de la vida

Es importante desterrar la asociación de dolor igual a enfermedad. Una asociación que tenemos absolutamente integrada y que en el caso del parto no es cierta. El parto no es una enfermedad, sino un proceso absolutamente natural y fisiológico que culmina con la celebración de una nueva vida, si todo sucede como esperamos. De este modo, con nuestra asociación entre la enfermedad y el dolor y de éste con el parto, conectamos directamente el parto con la enfermedad, haciendo que la inseguridad y el miedo aparezcan y apliquen una presión extra como factor psicológico y emocional durante el parto a la mujer. Al margen de la existencia demostrada de partos naturales sin dolor e incluso placenteros, el dolor no es sino un síntoma de que algo ocurre en nuestro cuerpo o de que algo va a ocurrir. Pero no es una enfermedad en sí, ni nos confirma siempre que aparece que una enfermedad nos llega o ya está instalada en nosotros. Si asumimos e integramos esto, romperemos la asociación dolor igual a enfermedad y nuestra presión disminuirá, y con ella nuestra percepción del dolor.
Beatriz Fernández, doula
Beatriz FernándezDoula en todas las etapas de la maternidadEspecializada en Duelo Prenatal y Neonatal
Asesora de Porteo Respetuoso
Técnico en Educación Infantil
Colaboradora de GuiaInfantil.com